Cómo organizar el placard
Organizar el placard no es una tarea sencilla. Siempre hay una excusa para postergar el orden de zapatos, polleras y camisas. Pero la decisión vale la pena.
El mundo interior
Se trata de una buena ocasión para desprenderse de ropa que ya no usamos más y encontrar prendas olvidadas que renovarán nuestro vestuario.
¿Por dónde empezar? Lo importante es encontrar un buen momento y tomarlo con calma. Compartir la misión con algún amigo/a sumará opiniones y permitirá tomar mejores decisiones. Suele suceder que nos “apegamos” a tal o cual pantalón. Porque lo compramos en un viaje, o bien, porque le tenemos cariño. Pero si no lo usamos por más de tres años, entonces... ¡es hora de despedirnos!
Los expertos aconsejan dividir la ropa en tres pilas: la de uso frecuente, la de uso ocasional y la que, definitivamente ya no usaremos más. En esta última van las prendas que ya pasaron de moda hace rato, la que ya no nos entra (o nos queda demasiado grande) y la que nunca arreglamos, ni arreglaremos.
Las cuatro estaciones
Una vez resuelto el primer paso, pasemos al segundo: el orden por estación. Si sos de las que gozan de lugar extra (un lujo) podés guardar la ropa de la estación anterior en fundas plásticas y ubicarlas en un área separada, al fondo, o del costado que queda siempre cerrado. Asegurate de colocar bolsitas perfumadas con lavanda o pétalos de flores para que la ropa no tome olor a encierro. También podés optar por las perchitas anti humedad y anti hongos que venden en los supermercados.
Finalmente, seleccioná la ropa oscura, la blanca y la de color. La idea es organizarte de tal manera de encontrar la prenda que buscás fácilmente. Remeras blancas, en una pila, de color en otra. Lo mismo con polleras, pantalones y sweaters.
Los zapatos suelen ocupar mucho más espacio del que corresponde. Si no querés invertir en ordenadores para placard, la solución es colocar uno o dos estantes bajos y largos, que ocupen todo el piso del placard. De esta forma podés ubicarlos sin las cajas, un par al lado del otro. Conviene guardar botas y zapatos con bollitos de papel de diario, así evitaremos que se deformen las hormas.

