Shantala

De origen hindú, esta técnica favorece el vínculo con el bebé y estimula sus sistemas nervioso, respiratorio y digestivo. Ideal para “bajar un cambio”, promueve el contacto cuerpo a cuerpo entre mamá, papá y bebé.

Una cuestión de piel

El mejor momento para practicar estos masajes lo determinará cada uno. Puede ser a la mañana, antes del baño o antes de dormir. Siempre conviene acondicionar el lugar con temperatura ambiente ya que se trabaja con el bebé desnudo. Para facilitar el deslizamiento de las manos, se utiliza un aceite vegetal (de caléndula o de almendras son los más comunes). Elegir una música tranquila o mimar al bebé en silencio también es optativo.

Este medio de comunicación cotidiana con los hijos ayuda a construir el vínculo. Por eso cada vez más hombres se animan al contacto con sus bebés. A los chicos les encanta y además, les produce beneficios físicos y emocionales. 

Suavecito suavecito

La sesión de masajes empieza por la zona abdominal. El ejercicio consiste en recorrer la pancita del bebé con las dos manos, en forma circular y en el sentido de las agujas del reloj, alrededor del ombligo. Luego, alternando las dos manos, se forma la letra U pero al revés. Flexionar las rodillas suavemente sobre el abdomen les alivian los cólicos tan molestos y frecuentes durante los tres primeros meses de vida. 

Para esta técnica –que le debe su nombre al de una mujer que masajeaba a su hijo- los pies son otro de los puntos claves. Recorrer con los pulgares la planta del pie, estirar los dedos, cerrarlos y abrirlos les permite comenzar a tomar noción del equilibrio.

La espalda también es fundamental. Boca abajo, los pulgares recorren todas las vértebras, desde la nuca hasta la cola. 

Y para lograr noches tranquilas se sugiere acariciar la cara: el contorno de los ojos y orejas, la nariz y los pómulos otorga una sensación de relax y seguridad. 

Lo importante, más allá de seguir al pie de la letra los ejercicios, es el contacto físico. Acariciar, mimar y tocar al bebé lo ayudará a construir vínculos saludables y cariñosos. Se trata de un espacio de comunicación mágico, por eso cualquier momento es adecuado. Sólo bastan cinco minutos por día para establecer este contacto. No te olvides de consultar con tu pediatra qué tipo de aceites o cremas podés usar. La piel de los bebés es muy sensible.

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