El deporte y la piel
Salir a participar en el deporte es fundamental para lucir y sentirte bien. A medida que logres un mejor estado y mejore tu técnica, también se garantiza que te ayudará a sacarle más provecho a la vida.
El deporte y la piel
Tu cuerpo, y tu piel en particular, pueden sufrir si te esforzás en exceso. Seguí las siguientes sugerencias de Dove para evitar ese tipo de problemas. Sea diariamente o sólo los fines de semana, ser activo físicamente ya forma parte de nuestra vida. Los adultos logran dedicar un rato a la gimnasia o a un partido de tenis después del trabajo. A los niños se los lleva entre partidos de fútbol y entrenamientos con el equipo de natación. A medida que aumenta el número de personas que participan en actividades deportivas, también lo hace el número de condiciones de piel asociadas con los deportes. La mayoría de dichas condiciones son más una molestia que un peligro importante para la salud, pero saber cómo tratarlas e impedirlas te mantiene en juego. 
Cuando nos movemos, nuestra ropa y nuestros zapatos no necesariamente se mueven a la par, y la piel se ve afectada por el roce y la fricción. Como resultado, es común que aparezcan ampollas de fricción en los pies. La mejor forma de evitarlas es contar con zapatos bien calzados y medias acolchadas hechas de mezclas de acrílico o material sintético. Una capa de jalea de petróleo u otro tipo de lubricante colocada debajo de las medias ayuda a reducir aun más la fricción. Una vez formada una ampolla, se puede pinchar y drenar, pero la superficie debe dejarse intacta para proteger la herida sensible que queda por debajo. Utilizá un apósito sencillo no adhesivo o una de las nuevas 'vendas para ampollas' absorbentes y alcolchadas para acelerar la cura. El roce también causa `pezones del corredor'. Durante una corrida larga, la camisa del atleta roza los pezones, causando abrasiones y grietas dolorosas que pueden sangrar. Puede evitarse esa condición al usar un corpiño suave o una remera de seda o de fibras sintéticas que son más lisas y causan menos fricción. Prevenirla con la aplicación de un lubricante o una cinta adhesiva son trucos utilizados por maratonistas y participantes en competencias de triatlón. La ropa también puede causar problemas al retener la humedad cuando el atleta suda. El sudor suaviza la piel, rompiendo su barrera protectora. La ropa húmeda atrapa la humedad contra la piel, formando un medio propicio para las bacterias, los hongos y la cándida.
Cuidados
`El pie de atleta' (tinea pedis), por ejemplo, lo causa un hongo, llamado habitualmente tiña. El área afectada se ve colorada y produce comezón, con escamas, especialmente en los bordes. La tiña clásica que aparece en la cara, el tronco o las extremidades parece un círculo colorado con escamas y puede contagiarse a través del contacto con la piel, por ejemplo, entre luchadores libres. Cuando se ve afectado el pie, una pista es un escama húmeda entre los dedos 4 y 5. Por otro lado, la cándida, que ocurre en los pliegues de la piel como la ingle y debajo de los pechos, afecta toda la zona con un sarpullido colorado y húmedo cubierto con pequeños pústulas. Para prevenirla, hay que mantener esas zonas secas con polvos absorbentes y utilizar telas que sacan la humedad de la piel. Un tratamiento con cremas anti-micóticas de venta libre generalmente resulta efectivo. El tratamiento de los pies debe incluir toda la zona `mocasín' (toda la piel que cubriría un mocasín), no solamente las partes que estén a la vista. La ropa húmda que no `respira' como el algodón 100% tradicional también es culpable de las infecciones bacterianas. El impétigo estafilocócico y estreptocócico, las áreas coloradas supurantes con crostas doradas, pueden contagiarse por contacto directo con la piel.
La ropa y los equipos deportivos húmedos, ajustados obstruyen los folículos del pelo y causan foliculitis, un sarpullido que aparece como pequeños protuberancias coloradas y pústulas en los folículos del pelo. `La cola de biquini' describe una foliculitis bacteriana profunda que aparece como nódulos dolorosos, duros y colorados en las nalgas de los nadadores. El tratamiento de las infecciones bacterianas con antibióticos tópicos y/o orales generalmente requiere una visita al dermatólogo. Las formas de prevenirlas incluyen el uso de capas de telas que saquen la humedad de la piel, cambiar la ropa deportiva oclusiva y ducharse lo antes posible una vez terminada la actividad. Si bien en realidad no constituye una infección, el 'bacne', o acné de los hombros, la espalda y el pecho, puede tener una etiología similar. La combinación del calor, la humedad, la presión y la fricción producidas por el equipo deportivo como, por ejemplo, las hombreras de fútbol pueden causar un acné que puede resultar difícil tratar mientras se utilice el equipo. Denominada 'acne mechanica', dicha erupción también se ve en la frente y la pera como resultado del uso de casco y barboquejo. Rellenar o forrar las áreas de contacto del elemento culpable con tela o ropa, sacárselo y ducharse lo antes posible después de su uso ayudará a prevenirlo. Resulta útil utilizar un ácido salicílico, ácido alfa hidroxi o una solución o un enjuague de peróxido de benzol. El trauma mecánico repetitivo es lo que causa la `uña del corredor'. Una o más de las uñas desarrollan un área de marrón oscuro o negro sin que el paciente se acuerde de un accidente o una herida específica.
En realidad, este oscurecimiento de la uña es sangre. El golpe constante de los dedos dentro de la puntera de la zapatilla provoca el sangrado, equivalente a un moretón, y puede resultar doloroso o asintomático. Para prevenirlo se requiere el uso de un zapato deportivo bien ajustado con una parte media que calce bien para impedir el movimiento hacia delante y contar con una puntera adecuada. Es importante distinguir esta condición de un melanoma subunguinal maligno, por lo que se debe consultar a un dermatólogo si persiste la mancha o se extiende más allá de la uña hasta la cutícula o la piel. Es notable que también pueden verse pequeños moretones debajo de las uñas de los jugadores de golf que agarran el palo con demasiada fuerza. No quedaría completa ninguna discusión dermatológica de los deportes sin mencionar la importancia de la protección contra el sol. Seas participante o espectador, utilizá una crema, una loción o un gel pantalla de amplio espectro.
Para evitar el `temido' escenario de la pantalla-que-me-hace-arder-los-ojos, aplicá una pantalla resistente al agua antes de sudar (p.ej. antes de salir de casa). Volvé a aplicarla cada una o dos horas mientras estés al aire libre, utilizando una preparación sólida cerosa que permanezca en la piel. Estas se consiguen actualmente en muchos negocios en la forma de aplicadores de barra y pequeños potes como los de bálsamo para los labios. Cuando sea posible, programá los deportes realizados al aire libre antes de las 10 horas o después de las 16 horas para evitar las horas pico de sol.



