¿Yo, linda?
Dove tomó el compromiso de comunicar mensajes auténticos acerca de la belleza femenina, con la intención de ampliar el estereotipo actual. Conciente de la llegada que tienen los medios de comunicación masiva.
¿Yo, linda?
La marca asumió la responsabilidad de transmitir imágenes y retratos femeninos que posean profundidad, dimensión y autenticidad. Dove quiere ser parte del redescubrimiento de la belleza real.
"La verdad sobre la belleza" es un estudio que realizó Dove , con resultados sorprendentes juntos junto a una empresa dedicada a investigación, con la intención de interpretar y reconstruir la percepción que las mujeres tienen acerca de la belleza femenina.
Mal que le pese a algunos, la belleza es un bien de época. Porque en la historia de la humanidad no hay un estereotipo que se haya sostenido a lo largo del tiempo. La prehistoria asociaba la belleza con la fecundidad: una mujer con las caderas anchas y los pechos caídos era digna de admiración. En la Grecia antigua la participación esquiva de la mujer en la sociedad hacía de la belleza un terreno sólo apto para los hombres, y la era victoriana resultó el reinado de la belleza rolliza, la de la salud en la redondez.
Hoy asistimos a la democracia – relativa – de la languidez, la de la juventud eterna y los kilos de menos. Una belleza tirana que alimenta desórdenes, cirugías estéticas al por mayor y el sueño irreal de envejecer sin marcas en el cuerpo y hasta en el alma…si fuera posible.
La belleza no es un atributo objetivo, inherente al objeto sino que sobrevive en estrecha relación con la mirada. Como dijo alguna vez el semiólogo italiano Umberto Eco, "lo que funda la belleza es la mirada", un ojo condicionado por los valores sociales que cambia a lo largo del tiempo y está en estrecha relación con las diferentes culturas.
Mitos y verdades
Dice el saber popular que las mujeres argentinas son las más lindas del mundo. Sin embargo, ellas no piensan igual: Sólo el 3 % cree que es bella. Una cifra aterradora para un país que descansa sobre un mito estrechamente ligado a la vanidosa belleza.
Esta conclusión fue el fruto del trabajo de la encuesta realizada por Dove junto con Strategy One, una empresa dedicada a la investigación aplicada con sede en Nueva York. Con la intención de obtener respuestas sobre este tema y entender mejor a las mujeres y su relación con la belleza, la marca encaró el estudio "La Verdad acerca de la Belleza" y exploró empíricamente el significado de lo bello para las mujeres de hoy y su relación con el bienestar, la felicidad y la autoestima. Dove trabajó en colaboración con Nancy Etcoff, psicóloga del Hospital General de Massachussets y miembro del programa de Estética y Bienestar de la Universidad de Harvard.
Luego de una investigación mundial y una encuesta global realizada a 3.200 mujeres de entre 18 y 64 años pertenecientes a diez países del mundo (Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Italia, Francia, Portugal, Países Bajos, Brasil, Argentina y Japón), el estudio reveló que la mayoría de las mujeres no están satisfechas con su belleza y su atractivo físico, el peso o la forma de su cuerpo. Más allá de las diferencias culturales, económicas y sociales, las mujeres tienen puntos de vista notablemente similares sobre la belleza y, en su mayoría, no es un atributo que asocien voluntariamente con ellas mismas.
A nivel mundial, 4 de cada 10 mujeres se sientes incómodas con el término "hermosas". El 70 % se considera dentro de la media de belleza y atractivo físico y el 47 % considera que su peso es "demasiado elevado".
En la Argentina, las cifras coinciden con las del resto del mundo: Sólo el 3 % se siente bella. El 8% se considera atractiva y sólo el 1% sexy. Por otro lado, el 52 % piensa que las mujeres más lindas tienen mejores oportunidades en la vida y el 60 % considera que las mujeres físicamente atractivas son más valoradas por los hombres. El 32 % se sometería a una cirugía plástica mientras que el 73 %, una cifra elevada, considera que la sociedad espera que la mujer realce su atractivo físico.
Los resultados señalaron que la palabra "belleza" es utilizada como una definición exclusiva de "atractivo físico", una definición que, además, es poderosamente transmitida a través de los medios masivos y asimilada por la cultura popular. Es este ideal el que utilizan muchas mujeres para medirse a sí mismas y su aspiración por alcanzarlo deriva en grandes frustraciones al descubrir que es un parámetro extremadamente difícil de lograr.
Sin embargo, la belleza femenina también parece tener otro horizonte de expectativas a la hora de profundizar en los componentes que hacen de una mujer un culto a la admiración. Si bien los factores externos juegan un rol importante, la felicidad, la amabilidad, la virtud, la dignidad, el amor, la autenticidad y la autorrealización son valores centrales a la hora de sentirse hermosas, ampliando así el concepto de belleza.
La belleza detrás de la belleza
Nos enseñaron lo lindo y lo feo, aquello que es bueno y lo que es malo pero no nos enseñaron a enriquecer la mirada con matices más humanos, a desaprender ciertos valores y reaprenderlos con una mirada más abierta. Desestructurar la manera de ver puede llevarnos a un concepto de belleza más acorde con su verdadero potencial: una belleza placentera y sin esfuerzo que permita recorrer el cuerpo y encontrar los detalles y secretos que hacen de cada ser humano un ser bello por naturaleza.
Por primera vez en mucho tiempo, este año la muñeca Barbie no está dentro del ranking de los 10 juguetes más vendidos. Un detalle que indica que algo puede estar cambiando entre tanto estereotipo. Una vuelta de tuerca que nos permite pensar que, en una de esas, llegamos a la democracia de la belleza, un estadío donde el concepto de lo bello acepta múltiples opciones.

